Recientemente, la editorial New Harbinger ha publicado una guía de ACT sobre los trastornos de ansiedad. Context Press ha publicado también una guía clínica de ACT con dolor crónico. Pronto se publicarán, también en New Harbinger (entre Octubre de 2005 y Marzo de 2006), un texto de divulgación y auto-ayuda de S.C. Hayes sobre el enfoque general de ACT, y una guía clínica de ACT para la ira. Pueden encontrarse estos textos en Amazon.com, tecleando la palabra clave "acceptance and commitment therapy", y reservar por anticipado los textos no publicados aún (sus autores son Steven C. Hayes y George H. Eifert y John P. Forsyth, respectivamente)..
Las referencias completas de los manuales ya publicados son:
G.H. Eyfert y J.P. Forsyth (2005). Acceptance and Commitment Therapy for anxiety disorders. Oakland: New Harbinger.
J.C. Dahl, K.G. Wilson, C. Luciano y S.C. Hayes (2005). Acceptance and Commitment Therapy for chronic pain. Reno: Context Press.
El manual sobre ACT aplicada al dolor crónico puede verse en la web de la editorial, www.contextpress.comAmbos manuales son interesantes e importantes en sus respectivos campos. Ofrecen una panorámica novedosa sobre los trastornos por ansiedad y el dolor crónico y además, para los interesados en la ACT, ofrece perpectivas, formas y materiales de trabajo nuevos sobre los valores, en comparación a otros manuales ya publicados en inglés y español. Además, se realiza una revisión bastante buena de la eficacia de medidas terapéuticas más tradicionales en los campos de la ansiedad y el dolor crónico. Es impactante, en el caso del dolor crónico, leer los datos revisados sobre la eficacia de las bajas laborales como medida terapéutica (al menos en el contexto de Suecia), una revisión de datos que permite que observaciones clínicas casuales de repente adquieran sentido al revisar retrospectivamente la propia experiencia sobre estos problemas de salud. Un ejemplo de que la terapia de conducta aún tiene mucho que decir y que hacer sin caer en las insuficiencias de los viejos modelos basados en el condicionamiento, ni en los excesos verbales de las corrientes cognitivas racionalistas y no racionalistas. Un ejemplo de que el sentido común aún tiene lugar en la Psicología.





