El documento Estrategia de Salud Mental aprobado en el Consejo Interterritorial de Salud el pasado 11 de diciembre aborda el estado actual de la atención a la salud mental, detecta puntos críticos y establece una serie de objetivos y recomendaciones.

Los objetivos generales propuestos son:

  1. Promover la salud mental de la población general y de grupos específicos
  2. Prevenir la enfermedad mental, el suicidio y las adicciones en la población general.
  3. Erradicar el estigma y la discriminación asociados a las personas con trastornos mentales.
  4. Mejorar la calidad, la equidad y la continuidad de la atención a los problemas de salud mental. 
  5. Implantar procedimientos de contención involuntaria que garanticen el uso de buenas prácticas, y el respeto de los derechos y la dignidad de los y de las pacientes.
  6. Promover la cooperación y la corresponsabilidad de todos los departamentos y agencias involucrados en la mejora de la salud mental.
  7. Potenciar la participación de las personas que padecen trastornos mentales y de sus familiares y profesionales, en el sistema sanitario público de su Comunidad Autónoma.
  8. Potenciar la formación de los y las profesionales del sistema sanitario para atender adecuadamente las necesidades de la población en materia de salud mental.
  9. Potenciar la investigación en salud mental.
  10. Mejorar el conocimiento sobre la salud mental y la atención prestada por el Sistema Nacional de Salud.

En lo que se refiere  a la atención del Trastorno Mental Grave, el documento destaca  que se ha avanzado mucho en el diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados. Al tiempo que reconoce la existencia de una brecha entre las necesidades y expectativas de los pacientes y familiares, y los recursos disponibles, sobre todo los de apoyo social, rehabilitación, e inserción sociolaboral.

En este sentido explicita que son insuficientes los recursos de rehabilitación y reinserción social de calidad, así como que es necesario el reconocimiento de la rehabilitación como actividad sanitaria, llegando a afirmar que algunos desarrollos, como la adscripción de la rehabilitación a servicios sociales y la externalización de servicios están poniendo en riesgo la unidad del sistema.

El documento promueve asegurar que la calidad de la atención a la salud mental mejore en todas las áreas, incluyendo la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación, así como los escenarios ambulatorios, hospitalarios y residenciales.

Destaca que las características de la atención que contribuyen a un resultado positivo, son

  • Detección e intervención precoz.
  • Provisión del tratamiento farmacológico adecuado.
  • Actuación sobre los aspectos psicológicos y sociales que influyen sobre el curso evolutivo.
  • Mantenimiento de la continuidad de la atención.
  • Funcionamiento asertivo y proactivo en busca de la necesidad, no mera atención a la demanda.
  • Atención (incluida la comunitaria) disponible 24 horas.
  • Intervención sobre las familias.
  • Disponibilidad de las camas necesarias.
  • Provisión de prestaciones de rehabilitación.
  • Provisión de cuidados comunitarios.
  • Provisión de apoyo para la vida normalizada.

 

Entre los puntos críticos valorados están:


  • La falta de recursos comunitarios capaces de garantizar la autonomía de los pacientes con Trastorno Mental Grave, lo que determina que el mantenimiento de los pacientes en la comunidad se dé fundamentalmente a costa del esfuerzo de las familias. Se precisa el desarrollo de una gama amplia de recursos para cubrir las necesidades de personas con trastornos mentales y sus familias.
  • La existencia de múltiples dispositivos y programas que deberían actuar sobre un mismo paciente, hace que puedan surgir problemas de coordinación o de no delimitación de las responsabilidades sobre la atención a éste y que se traduzcan en intervenciones que interfieran entre sí, o en desatención.
  • El acceso a los recursos especializados de tratamiento y rehabilitación es tardío y se produce sólo en estados avanzados de la enfermedad, a pesar de las pruebas a favor de la importancia de las intervenciones tempranas.
  • La intensidad de atención ambulatoria dispensada a los trastornos mentales graves es insuficiente, debido, en parte, a la presión de la demanda ejercida por los trastornos mentales comunes, y también a que los servicios de salud mental comunitaria no disponen de programas específicos – a nivel ambulatorio y domiciliario - dirigidos a esta población.

 
Una consideración especial en el documento la merece la barrera para la integración social que produce el estigma sobre la enfermedad mental. En este sentido la Estrategia de Salud Mental se establece, como un objetivo general destacado, erradicar el estigma y la discriminación asociados a las personas con trastornos mentales. Para ello propone objetivos específicos como:

  • Promover iniciativas para revisar y actuar sobre las barreras normativas que puedan afectar al pleno ejercicio de la ciudadanía de las personas con trastorno mental.
  • Los centros asistenciales dispondrán de normas específicas en sus protocolos y procedimientos, encaminadas a fomentar la integración y evitar el estigma y la discriminación de las personas con trastorno mental.
  • El ingreso de las personas con trastornos mentales en fase aguda, se realizará en unidades de psiquiatría integradas en los hospitales generales, convenientemente adaptadas a las necesidades de estos pacientes.

 
Y entre las
recomendaciones para alcanzar este objetivo:


  • Implantar mecanismos que permitan identificar en la legislación vigente, y en las nuevas propuestas legislativas, barreras que impidan el ejercicio de la ciudadanía a las personas con trastornos mentales.
  • Las unidades de psiquiatría adecuarán progresivamente sus espacios, equipamiento, mobiliario, dotación de personal y organización interna a las necesidades particulares de los y las pacientes con trastornos mentales: necesidades de ocio, de relación, de ocupación y de participación, con respeto a su intimidad, su dignidad y libertad de movimientos.
  • Con el objetivo de evitar las estancias hospitalarias innecesarias y asegurar la continuidad de cuidados y una ubicación alternativa y adecuada al domicilio y la hospitalización, se recomienda disponer de una serie de alternativas residenciales que fomenten la convivencia y la integración de las personas con trastorno mental grave que lo precisen.

 
Entre los puntos críticos en la atención a los trastornos mentales, reconoce que la falta de recursos comunitarios capaces de garantizar la autonomía de los pacientes con Trastorno Mental Grave, determina que el mantenimiento de los pacientes en la comunidad se dé fundamentalmente a costa del esfuerzo de las familias. Se precisa el desarrollo de una gama amplia de recursos para cubrir las necesidades de personas con trastornos mentales y sus familias.

 
Siendo sensible a esta carencia, la Estratega de Salud Mental del SNS, se establece como objetivos:


  • Aumentar el porcentaje de pacientes con trastornos mentales graves que son incluidos en un programa de rehabilitación.
  • Aumentar el porcentaje de familias de pacientes con trastornos mentales graves que reciben un programa de intervención familiar específico, para mejorar su capacidad de afrontar las crisis y prevenir las recaídas.

 
Para facilitar la implementación de este objetivo se recomienda que:


  • Todos los y las pacientes diagnósticados de trastorno mental grave, deben tener la posibilidad de ser incluidos precozmente en un programa de rehabilitación. Además se propone el establecimiento de  planes de atención individualizada: El Plan Integrado de Atención para los pacientes con Trastorno Mental Grave. El Plan Integrado de Atención para los TMG, reflejado por escrito en el historial clínico del paciente, continuamente actualizable, recoge los cuatro siguientes aspectos:

 

1. La evaluación de las necesidades de tratamiento, rehabilitación, cuidados y apoyo, así como la previsión de posibles situaciones de riesgo.

2. La programación de todas las actuaciones necesarias para dar respuesta a estas necesidades, y los criterios y plazos para la evaluación de su efecto.

3. El acuerdo entre el equipo de salud mental, los de otros servicios que podrían estar involucrados en el caso, el paciente y/o el cuidador responsable acerca de esta programación.

4. El nombre del miembro del equipo que será responsable de su ejecución y de las personas de referencia, en cada uno de los dispositivos que el paciente pueda utilizar.

  • Además, se recomiendan formas organizativas orientadas a mejorar la continuidad de la asistencia de las personas con trastorno mental grave, reducir el número de hospitalizaciones y mejorar su funcionamiento social y calidad de vida. Se proponen dos modelos de referencia: el “Tratamiento Asertivo Comunitario” y los “Programas de Continuidad de Cuidados”.

 

Borrador de la Estrategia de Salud Mental aprobado en el CISNS el 11 de diciembre de 2006 


Enviado por: juanfran en Viernes, 15 Diciembre, 2006